martes, 5 de abril de 2011

EL NIÑO EN LA FAMILIA

¿CUÁL ES EL LUGAR DEL NIÑO EN LA FAMILIA?...

Decimos que los hijos son lo más importante en nuestras vidas, pero cuando analizamos el tiempo que realmente le dedicamos, nos sorprendemos.
Nuestros hechos suenan más fuerte que nuestras palabras.
Pero estamos a tiempo, siempre se puede cambiar.

      Los discursos sociales sobre la infancia están llenos de slogans. Muy a menudo  se escuchan de boca de los adultos, frases como:” Los niños son el futuro”, “la preocupación primera son los niños”, “un país que no se ocupa de sus niños no tiene futuro”.  Pero un niño no es el mañana, es el presente, su nombre es HOY.

     Este presente  se manifiesta confuso y complicado para la familia actual. No se puede analizar el tema de la infancia y de la familia, descontextualizado de la realidad socio-económica de los argentinos.

      Esta realidad nos presenta una familia que, debido a la influencia del llamado “primer mundo” , ha priorizado el ”tener” sobre  otros valores; que debe luchar  contra las cosas que la sociedad le propone o  impone y que no puede alcanzar, con el desempleo o con la inseguridad  laboral si tiene un trabajo, o en el mejor de los casos, con ambos padres trabajando fuera del hogar; con un activismo que llena horas de ausencia o  intenta cubrir las  expectativas de realización  personal de los padres, padres que corren de un lado para otro  a fin de cumplir con las exigencias laborales, educativas y sociales de toda la familia.
     Y en medio de esta realidad, los niños.

    María Bonita entrevistó a la Fonoaudióloga Genoveva Bucchioni, especializada  en lenguaje.

Quizás deberíamos partir una  definición  básica: ¿Qué es un niño?

    Un niño ante todo es una persona que:
·         necesita de los adultos para crecer y desarrollarse en todos los aspectos de su vida ( físico, psíquico y  social), lo más sanamente posible.
·         Tienen derecho al amor, la protección, el alimento, la educación, al juego y la recreación.

En una sociedad donde como se dice comúnmente” el tiempo es tirano” y los padres se sienten sobre exigidos  por las presiones laborales o sociales, ¿cuál es el tiempo que realmente se les brinda a los niños?

        Por muchos años nos dijeron que lo importan era el vínculo establecido con los hijos, que no importaba tanto la cantidad de tiempo que se les dedicaba. Ahora se habla tanto de calidad como de cantidad de tiempo. Sobre todo en los primeros años de la vida, la cantidad juega un papel fundamental.   

       Cuando digo los primeros años,  me estoy refiriendo a los 10 primeros años, porque antes se hablaba de la importancia de los primeros tres años. Ahora   estamos hablando de la primera infancia que abarca hasta  los 10  años, previo a la adolescencia.

       Se ha visto que,  por lo general, cuando  uno se apoya en el concepto de la calidad de tiempo, en desmedro de la cantidad, era porque de alguna manera este concepto nos favorecía como padres, nos permitía acomodarnos.   

       Disponíamos de un rato para estar con ellos, jugábamos o realizábamos alguna actividad, y ya estaba, porque lo importante era la calidad del tiempo  dedicado a nuestros hijos. Pero ahora sabemos, lo dicen los investigadores y estudiosos,  que  es fundamental la cantidad de tiempo  que se comparte.

También se puede dar que estés todo el tiempo físicamente presente, pero ausente en realidad. ¿Qué es más importante, la calidad o la cantidad?

       Las dos cosas. Es fundamental que nos interesemos por ellos, preguntarles cosas tan simples  como: ¿qué querés?, ¿qué te gustaría?, ¿estás bien? 

      No les preguntamos a los chicos, uno presupone que tienen que ir ahí, que tienen que hacer tal o cual cosa. Es bueno preguntarles, como nos gustaría a nosotros que nos pregunten.   No porque ellos vayan a decir sobre todo, sino para que por lo menos tengan la oportunidad de expresar, de alguna manera, lo que sienten.

      Creo que hay que tener en claro que ellos no decidieron venir al mundo , nosotros decidimos traerlos, nosotros como  adultos dijimos: “vamos  a tener hijos”. Entonces, desde ese lugar, debemos hacernos cargo. Porque si uno decidió en forma responsable ser madre o padre,  mínimamente  se  puede tener  idea de lo que esto puede implicar, ya sea porque tiene hermanos, sobrinos o amigos que tienen hijos. Uno ya lo ve en los otros que caminan con nosotros y puede suponer que  criar un hijo  lleva tiempo.

Esta idea que está planteando ¿no puede llevar al temor o  a querer postergar la maternidad por lo que puede significar?

     La maternidad / paternidad  es una cuestión de tiempos. Hay cosas que los padres tendrán que dejar de hacer. Pero esto no es algo definitivo,   porque lo que no se puede hacer ahora en esta primera etapa de la vida de los hijos, se puede hacer después, cuando ellos ya tengan  más edad y adquieran  cierta autonomía. La cuestión es ir acomodando todo.

     Cuando uno tiene ante si varias  opciones, sabe que al elegir, con su elección va a ganar algunas cosas y perderá otros. No se puede ser todo y hacer todo a la misma vez. Se pueden ir haciendo las cosas que uno desea o soñó, en los momentos más adecuados para la familia, para toda la familia.

Hay padres que trabajan en relación de dependencia con horarios determinados que dificultan la presencia  en ciertos  momentos  de la vida de los chicos ¿cómo cree que se puede encontrar un equilibrio?

      Si, es cierto. Los trabajos en relación de dependencia  a veces son complicados y mucho  depende del horario de trabajo que se tenga. De todas  maneras, creo que  en  Villa María todavía es posible mantener  cierto contacto  con los niños. En las grandes ciudades los padres salen a la mañana a trabajar y recién vuelven por la noche. Aquí se puede volver al medio día, si el trabajo lo permite, porque  las distancias no son grandes. Algunos  podrán estar a la hora del almuerzo, otros podrán llevarlos al colegio  o irlos a buscar,  encontrarse a la tarde, a la noche o  los fines de semana.
      Cada familia  debe hacer lo que puede, como lo pueda hacer, pero por lo menos debemos detenernos un momento para poder analizar cómo estamos viviendo esta situación se “ser familia”. Pensar en esto, siempre estamos a tiempo para modificar  algo o cambiar.

Los padres que trabajan están tan agotados que cuando llegan a la casa, ese tiempo que le brindan no es productivo para el niño.

      Es importante el cable a tierra permanentemente, ponernos en el lugar del otro, en el lugar de ellos. Eso es fundamental para poder entenderlos.

       A veces los imprevistos de la vida cotidiana pueden afectar nuestras buenas intenciones. Es necesario tratar de ir acomodando los tiempos, si hoy no pude estar con ellos en todo el día, mañana trataré de compensarlo e ir equilibrando todo.

       Por ahí veo que los padres somos egoístas. No hay una actividad, ni un  proyecto para ellos o que los incluya. Somos nosotros y ellos siguiéndonos. Nadie les pregunta acerca de sus intereses. La vida no debe girar solo en torno a los intereses de los adultos, sino también a los de ellos. Nosotros vamos para acá, vamos para allá,  hacemos esto y después lo otro, pero es necesario  ponernos en lugar de los chicos, escucharlos,  ¿es lo que quieren?, ¿qué cosas les alegran?, ¿qué les gusta hacer?, ¿qué los hace felices?, ¿es bueno esto para ellos?

       Es increíble la cantidad de síntomas físicos que manifiestan los niños y que  tienen que ver con estas situaciones. Síntomas que aparecen para decirnos:
”Miren, aquí estoy” .El niño expresa con el cuerpo lo que con   el lenguaje no lo puede expresar( porque su edad no se lo permite aún), pero hay miles otros e  síntomas que se manifiestan en el lenguaje( cuando la edad del niño lo permite): hablar mal,  pronunciar mal, trabarse para hablar. Es la única forma que ellos tienen, inconscientemente,  de decirnos: “acá estoy”, “escúchenme, soy un niño, “préstenme atención”.

      No es  que el niño se propone hablar mal, o tener  tal o cual actitud, es un acto inconsciente. Pero,  ante esos síntomas los padres concurren al consultorio,  lo esperan esa media hora, tienen la tarde para ellos, después que salen de la clínica dan una vuelta en el centro, si es verano toman un helado.  Muchas veces estas situaciones dificultan el tratamiento, el progreso es mucho más lento porque de alguna manera, ese tiempo que le brindan los padres, es lo que ellos buscaban. Cuando estas cosas ocurren se debe trabajar junto a  la psicóloga/o para ver como se soluciona.

¿Qué otros síntomas pueden presentarse?

      Yo hablo de los síntomas que tienen que ver con mi especialidad, la fonoaudiología, pero si uno habla con otros profesionales que trabajan con niños,  podrán dar observar otros síntomas.
       Vuelvo a decir, no es que el niño mienta, sino que  a través de esta sintomatología expresa algo que le está pasando.

       Como dice Alfredo Jerusalinsky, “los niños no son nada tontos, y siempre tienen muy buenos motivos para hacer lo que hacen o reaccionar como reaccionan”. Y cuando no se percibe el motivo, los que no estamos entendiendo somos nosotros, los adultos.
        Por eso, desde todo  punto de vista es importante compartir con los chicos y crear un fuerte vínculo con ellos, que nos permita dialogar, expresarnos libremente unos con otros.
        Digo, si algunos  papás o mamás  tenemos  dificultad en vincularnos  con  nuestros  hijos, es bueno mirarnos y ver que pasa que no podemos  conectarnos o hacernos  cargo de ellos. Por ahí tiene que  ver con nuestra historia personal, pero creo que es un acto de madurez y responsabilidad poder  detenernos  y mirarnos para poder cambiar.  

        Ellos ya están aquí, ya los trajimos al mundo. Ahora es necesario facilitarles  el camino para que  se desarrollen de  manera saludable.

¿Qué función cumplen los padres en esto de formar personas independientes que se puedan desempeñar bien en la vida?

       A veces se cree que para que un chico sea independiente y  seguro, hay que dejarlo solo. Pero se ha comprobado que los chicos  que más afecto y apoyo tuvieron de sus padres,  son los que después en la adolescencia mostraron mayor seguridad e independencia. La falta de afecto, el sentimiento de estar solo, genera en el niño inseguridad.
        El niño necesita mucho  afecto y acompañamiento para que logre ser una persona  independiente, autónoma.

        La Psicóloga Susana Amblar dijo una vez que  como padres debemos “velar” por la independencia de nuestros hijos. Esa frase me gustó mucho.    Debemos dejar que nuestros hijos den pasos hacia la independencia, pero como padres debemos estar velando por esa independencia, cuidándolos, estando atentos a ellos.

¿Qué implica esto de ser padres?

        Esto de ser padres es todo un trabajo. Un trabajo que se debe compartir en pareja.
       Ya son pocas las madres que se quedan a cuidar los chicos mientras los hombres salen a trabajar. Ya sea por deseo de realización personal o por necesidad, la mujer ha salido a trabajar y por lo tanto  ha habido  un reacomodamiento de los roles  familiares.

       Este reacomodamiento de roles también se ve en el caso de las mamás solteras y las mamás adolescentes que dada la edad, en muchos casos,  no pueden hacerse cargo de su hijo, porque todavía no terminaron de ser adolescentes, no han podido superar la situación de hijas.

¿Qué actividades Ud. sugeriría  a los padres, para que realizaran con sus hijos?

    Al hablar de dedicarles atención y tiempo  a los chicos  no nos estamos refiriendo sólo a  jugar con ellos las 24 horas. No se puede jugar todo el tiempo. Además hay mamás que no les gusta jugar, no  importa. Desde lo cotidiano, desde donde uno puede. Si no puedo sentarme a jugar o a armar un rompecabeza con ellos, lo hago jugar mientras hago las tareas de la casa, jugamos que limpiamos,  o jugamos mientras realizamos alguna actividad,  le doy un papel  para que dibujen. Tratar de interactuar, darle al niño y a las situaciones familiares el lugar que le corresponden. Creo que de alguna manera lo papás sabemos que le sacamos y que le damos a nuestros niños. Debemos aprender a compartir las actividades de la familia con alegría.

    A veces nos cansamos o no tenemos gana. Pero nosotros decidimos traerlos a la vida, ellos no tienen la culpa.

Estamos hablando de maternidad/ paternidad planificada, pero en muchos casos esto no sucede así.

    Si, por supuesto, pero siempre hay tiempo de cambiar. Tiene que ver con la actitud que asumamos, más allá de cómo fue concebido el hijo. En caso de no poder asumir ciertas cosas, es importante que se pida ayuda. Cada persona puede modificar cosas de su vida, por supuesto que esto también es trabajo y esfuerzo.

     Es necesario detenernos y pensar cómo vamos. Podemos hacerlo. Demos una vuelta y miremos atrás. Lo educamos, lo corregimos,  pero qué modelo le estamos ofreciendo a nuestros hijos para qué ellos puedan construir una personalidad saludable, sosteniendo siempre el discurso con la acción.Y si como decíamos recién, hay cuestiones que me molestaron  en mi vida o que hoy  me dificultan, debo trabajar para no transmitirles eso a los chicos. ¿Cómo trabajarlas?  Eso depende de la persona y la circunstancia. Hay gente que necesita un apoyo espiritual, otros necesitan de  un espacio terapéutico.  Otros simplemente puedan encontrar ayuda en alguien que los escuche,  o en el apoyo de un amigo o amiga.

      Lo importante es ver qué tengo que mejorar para ofrecerles un presente y un futuro mejor a ellos, nuestros hijos.

                                                                             Graciela B. de Celis

  
FRASES PARA RESALTAR
.
Nuestros niños son el presente, sin presente no tienen futuro.
  
Cada persona tendrá la oportunidad de modificar los aspectos no deseados e indeseables, cuando tome conciencia de ellos y esté decidido.
                                                                      Juan José Churruarín

Debemos practicar esto de la paternidad / maternidad responsable y dedicarles a los niños el tiempo que merecen y  fundamentalmente que necesitan.

Detengámonos un momento para poder analizar cómo estamos viviendo como familia. Siempre estamos a tiempo, algo podemos cambiar.

Niñez, Adolescencia e Inclusión


Jornadas sobre Niñez, Adolescencia e Inclusión en Trevelin, Chubut, Argentina


Del 25 al 27 de marzo se realizaron en Trevelin, Chubut, las Jornadas sobre Niñez, Adolescencia e Inclusión, organizadas por Fundación Kairós, Compassion International y el Movimiento Cristiano Juntos por la Niñez Argentina.

Con las bellas montañas nevadas del Valle 16 de octubre como cuadro de fondo, el evento se realizó en la Iglesia Ríos de Vida de Trevelin, que prestó sus instalaciones para que las Jornadas se pudieran desarrollar cómodamente. Participaron 35 personas de Trevelin y Esquel (Chubut), de Bahía Blanca (Buenos Aires), Villa María (Córdoba) y Brasil.


Representaron la Fundación Kairós, miembros del equipo de Ministerios Comunitarios: Antonella Turletti, Alexis Scarponi, Luis Pérez Seggiaro, Eduardo Robayna, Graciela de Celis y Leticia Pérez.

Algunos temas desarrollados fueron la situación de la niñez y los adolescentes en América Latina, Argentina y específicamente en la Patagonia; el cambio de paradigma en los temas de niñez con un taller titulado “Del control socio jurídico de los menores  a la promoción de ciudadanía en la infancia”. También analizamos la nueva ley y, desde una perspectiva bíblico-teológica, “Los niños en los planes de Dios” (Antiguo y Nuevo Testamento).

Compartimos la experiencia de la Campaña de Buentrato con los talleres Manos al Buentrato: Buentrato al alcance de la mano, Manos en acción, Manos enredadas. También disfrutamos del Taller de recreación, reflexionando sobre nuestras prácticas en las Iglesias.
Otro tema desarrollado fue la Trata de personas y tráfico humano, referido específicamente a la niñez y adolescencia, con el objetivo de sensibilizar a la iglesia en estos temas que preocupan a la sociedad argentina para que sean incluidos en las agendas de las iglesias como parte de la misión.

Al final del encuentro se presentó la Diplomatura en Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (DINA), dejando como referente a Viviana Tymoszczuk, actual coordinadora del núcleo de estudios en la ciudad de Trevelín. Fue precisamente este grupo de estudios el que trabajó esforzadamente para que todos pudiéramos estar cómodos y disfrutar de una comida casera y sabrosa.



Leticia Pérez de Celis                                                        
Directora de Ministerios Comunitarios 


Graciela de Celis
Por MCJPLN


martes, 15 de marzo de 2011

TRABAJO INFANTIL


SOCIEDAD E INFANCIA


NUESTRA DEUDA 
CON LOS NIÑOS:
EL TRABAJO INFANTIL


 La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un informe reciente expresa que hay  en el mundo más de 250 millones de niños que trabajan.

           De esta cifra, 179 millones  están expuestos a las peores formas de trabajo, poniéndose en serio peligro la salud física, mental y moral de estos niños. Esta situación se agrava   si tenemos en cuenta que la explotación de los niños en empleos industriales peligrosos y en el comercio sexual está en crecimiento.
Unos 8.400.000 de niños se encuentran sometidos a esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas, trabajo forzoso, reclutamiento obligatorio para intervenir en conflictos armados, prostitución, pornografía, actividades ilícitas o mendicidad. Y 125 millones, en su mayoría niñas,  nunca han asistido a la escuela.
Los niños que se encuentran en situación de calle o no tienen un lugar determinada donde vivir, trabajan por su cuenta  o para “operadores” del sector informal. El 88% de estos niños/as no asiste a la escuela y el 96% son migrantes, es decir, son niños que vagan de un lugar a otro, duermen en los umbrales de los edificios o negocios. En muchos casos su jornada de trabajo comienza a la madrugada.
 Las estadísticas ofrecidas por UNICEF dicen que el 36 % de los chicos que trabajan y estudian aprenden menos  en la escuela.
Este mismo organismo (UNICEF) manifiesta que la masa de niños explotados aumentó dramáticamente como consecuencia de las ideas económicas de la última década y media.  El crecimiento del trabajo infantil ha ido de la mano del proceso de destrucción de la educación pública. “La educación está desfinanciada y en declinación”, afirma UNICEF, mientras informa que “el gasto educativo per cápita ha declinado significativamente”. Como consecuencia lógica, junto al aumento del trabajo infantil crece el número de analfabetos.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo  define como trabajadores infantiles a todos los niños económicamente activos con menos de 12 años, a todos los niños entre 12 y 14 años que trabajen mas de 14 horas a la semana, y a todos los niños que teniendo menos de 18 años padecen las peores formas de trabajo.
UNICEF reconoce que “los niños son contratados porque son más fáciles de explotar”. Otros opinan que”los empleadores se benefician con la docilidad de los niños, reconociendo que los niños  no pueden organizarse  legalmente para cambiar la situación”
En la Argentina, desde 1907 está  prohibido el trabajo de menores de 14 años, sin embargo la explotación infantil crece día a día, como consecuencia del desempleo de los adultos, lo que obliga a los  niños/as a sostener a sus  familias. En los hogares donde la  mujer es jefa de hogar, hay mayor número de  niños que trabajan.

CAUSAS

Muchas son las causas  que provocan esta  aberración social, pero sin duda uno de los factores determinantes es la pobreza. Los niños que trabajan son casi en su totalidad niños pobres. En este  contexto de desocupación, el trabajo infantil se evidencia como una “estrategia de sobrevivencia familiar”. Desde esta perspectiva el trabajo infantil excede el ámbito familiar  y  penetra en el campo de lo social.
Otras causas son la discriminación y  la criminalidad, entendiéndose a ésta, no sólo como el abuso y explotación  de los adultos hacia los menores, sino del abuso  y   explotación de aquellos que  poseen el poder económico, entre los que se pueden contar a los empresarios que, para obtener mayor ganancia, usan mano de obra infantil porque es más barata, no tiene derechos, no se pueden agremiar y reclamar, etc.
También son causantes del trabajo infantil, ciertas prácticas sociales, la esquizofrenia por el consumo, la competitividad del mercado, las emigraciones, etc.             
                                                                                                                                          
INFANCIA ROBADA PARA EL  TURISMO

Cada día aumenta el número de niños y niñas sometidos  a la prostitución.
Cuando se viaja, no es extraño recibir junto a la información  turística del lugar que se visite, una carpeta con las ofertas sexuales infantiles. Aunque siempre se ha abusado y explotado a los niños, sin duda nunca se había llegado a un nivel tan amplio y voraz de lucro, como el actual.
            Los principales compradores de sexo infantil  provienen de los países desarrollados económicamente, como  Europa Occidental, América del Norte, Australia,  Japón y los estados del Golfo Pérsico. Los niños explotados sexualmente, provienen de los países más pobres como el sudeste Asiático, África, América Latina y el Caribe.
En las últimas décadas los países de Europa del Este  han comenzado a  exportar niños/as para  prostituirlos o  atraer a los consumidores de sexo infantil a esas regiones empobrecidas.
Estos usuarios de prostitución infantil buscan la impunidad que los países del Tercer Mundo ofrecen,  para realizar esta actividad. También  el temor al SIDA  aumenta la demanda de niños/as,  con la errónea creencia  que por ser chicos, no estarán  contagiados.
Merece un capítulo aparte la explotación sexual de los niños/as vía Internet o la distribución por ese medio de la pornografía infantil.
Enrique Pinedo comenta que en  la  Biblia se  registraron  situaciones trágicas muy parecidas  a  las que  hoy  vivimos   en Latinoamérica. El tráfico de niños/as  y adolescentes se menciona en Joel 3:3,  “…cambiaron niños por prostitutas y, para emborracharse vendieron niñas por vino” .
Pero  es necesario tener en cuenta que  la Biblia es contundente en cuanto a este tema: “ A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos  pequeños que cree en mí, más le valdría que lo hundieran en lo profundo del mar con una gran piedra de molino atada al cuello” .
En nuestras reflexiones “evangélicas” seguramente  pensamos en aquellos niños que no creen en Dios, en que mucho de lo que les pasa es consecuencia del pecado.
                                            
Una historia entre tantas

           Nunca olvidaré ese día. Cuando entramos al cortadero de ladrillos Claudio nos clavó su mirada llena de angustia y como un quejido de dolor gritó casi silenciosamente “¿Me vienen a buscar? El me va a matar.”. Al momento su madre lo tironeaba del brazo y lo metía en la vivienda, un rancho sin ventanas y con un hueco por puerta de entrada; porque así viven las familias que trabajan en los llamados cortaderos de ladrillos o dicho de otra manera, donde fabrican los ladrillos, eso ladrillos con los que nosotros construimos nuestros hogares.
             Veníamos siguiendo la historia de Claudio desde hace muchos meses. Sabíamos que en ese lugar la vida de este niño de 11 años, no valía nada.
Su edad cronológica no coincidía con  su físico. Cualquiera hubiera dicho que tenía a lo sumo ocho años.
             Su madre, alcohólica, no estaba en condiciones de brindarle la protección que  él necesitaba. 
             Claudio era víctima del maltrato  de su padrastro. No solo lo golpeaba causándole mucho daño físico, sino que para evitar las denuncias de docentes o vecinos, utilizaba otros métodos de castigo como dejarlo sin ropa a la intemperie, en le campo durante las noches de invierno. En el mejor de los casos, cuando podía dormir en la  vivienda, no le permitía comer ni un pedazo de pan  como cena. Otras de sus tácticas era patearle las costillas o, después de golpearlo para “ablandarlo”, hacerle pasar la noche en un pozo, que con golpes y amenazas le había hecho cavar. Ese hombre que el niño creía que iba a reemplazar al padre ausente, se trasformó en su torturador. Claudio se alimentaba en el comedor escolar cuando lograba ir a la escuela, pero la mayoría de las veces no asistía porque  su padrastro lo necesitaba para que ayudara en el cortadero.
             No voy  abundar en detalles de todo lo sucedido  durante el día que sacamos a Claudio de ese nefasto lugar. Pasan como en una película las imágenes de ese día, una y otra vez.  Recuerdo la mirada de Claudio pidiendo ayuda y cómo sus lágrimas corrieron por su rostro  cuando le dijimos que esa noche no dormiría allí, que lo llevaríamos a un lugar seguro.
            No se quien le habrá hablado  de Dios, o si realmente alguien, alguna  vez, le dijo a Claudio que Dios existía. Pero cuando subimos a la camioneta, el niño se acurrucó entre los brazos de uno de nosotros y  exclamó con alivio,” anoche y esta mañana le pedí a Dios tantas veces que me salvara, que mandara a alguien que me ayudara y entonces aparecieron ustedes.
   Vio seño, Dios me escuchó y me salvó…”
             Qué bueno pensar que Dios, nuestro amado Señor es más grande de lo que  creemos y pensamos, y se a quién quiere y cómo quiere por su gran amor.

CONSECUENCIAS DEL  TRABAJO SOBRE LA  SALUD  DE LOS NIÑOS

Como ya se dijo, son muy graves las consecuencias que trae el trabajo infantil, entre otras,  lesiones visuales, deformaciones, lesiones óseas, accidentes y muerte. Son numerosos y  muy  crueles  los  métodos usados  para lograr un mayor rendimiento en el trabajo, al punto que, en algunos casos, muchos niños/ as no llegan a cumplir los 12 años.
Por otro lado, trabajar en la oscuridad, acarrear pesos, mantiene posturas no acostumbradas por muchísimo tiempo, afectan el crecimiento y el desarrollo óseo.
La falta de descanso, la ausencia del juego  y la separación  de su familia,  trae aparejado efectos nocivos sobre la psiquis  del niño,  que afectarán toda su vida.  Ni hablar de los daños psíquicos y físicos que acarrear la explotación sexual infantil.
En aquellos casos donde el trabajo infantil es realizado como una forma de subsistencia, además de los riesgos físicos y mentales, el niño empeña su futuro porque, en un altísimo porcentaje  abandona la escuela. Ellos son  trabajadores hoy y analfabetos mañana.
El Director de la Organización Internacional del Trabajo dijo que “La niñez es un período de la vida que debería dedicarse, no al trabajo, sino a la educación y la formación; el trabajo infantil, por su propia índoles y por las  condiciones que se realiza, compromete el potencial  de los niños para llegar a ser adultos productivos y útiles en la sociedad. Finalmente, el trabajo infantil es evitable y es posible progresar hacia su eliminación dondequiera que exista la voluntad política de combatirlo con determinación”
Indudablemente la educación es uno de los factores fundamentales en la prevención del trabajo infantil. La relación niño/ trabajo lleva una alta tasa de mortalidad infantil y alimenta la espiral de pobreza.
            Las  cifras y/o porcentajes  expuestos marcan con fuerza  la magnitud del problema o lo que es peor aún, cuál es su tendencia para  el futuro si la situación no se modifica. Es necesario recordar que cada cifra o porcentaje  hacen referencia a   niños/as  que no logran cubrir las necesidades mínimas de alimentación, lo cual  provocará,  en unos pocos años, un retraso su desarrollo  físico y  mental. Pero también se debe tener en cuenta que esta problemática genera exclusión, resentimiento, perdida de los lazos familiares  y de  los valores fundamentales y  sobre todo, menosprecio por la vida.
            En cuanto a lo educativo, en la mayoría de los casos  los niños y adolescentes abandonan la escuela para salir a trabajar, no en un trabajo calificado sino como “limpia vidrios” o  vendedor de flores.       Todo esto  genera lo que ha dado en llamarse “el  círculo vicioso de la pobreza” que es difícil terminar.
            Cuando  los chicos dejan la escuela para mendigar o trabajar, se corta el proceso de aprendizaje que les permitirá en un futuro acceder a un trabajo de mejor calidad o al menos no tan precario. Una persona sin capacitación  sólo tendrá acceso a un trabajo precario y eso dificultará el sostén de su familia, por o tanto también sus hijos deberán abandonar la escuela  para contribuir al ingreso familiar y  así el ciclo se repetirá indefinidamente si no sucede algo que corte esta cadena.
            Presentado así el problema, la perspectiva futura es aterradora ya que, si más del 70% de los niños viven en la pobreza, la próxima generación de argentinos será una generación que no habrá podido desarrollar de forma natural su capacidad cerebral y física, y para eso no habrá solución.  No solo esta comprometido nuestro presente, sino también el de las futuras generaciones.
           El mundo heredará una generación de trabajadores analfabetos, sin capacitación, con muy bajos ingresos y en malas condiciones físicas.
Los gobiernos de todo el mundo  son concientes que el problema del trabajo infantil exige acciones políticas y económicas  comprometidas para detenerlo. La pregunta que surge como obvia es, si además de esta toma de conciencia   se esta  haciendo algo para cambiar esta situación.

¿HAY ALGUNA SOLUCIÓN?

            No hay una política nacional definida en cuanto al trabajo infantil. Es necesario no solo definirla sino también articularla con otros aspectos relacionados  con las políticas  sociales sobre la infancia y sobre todo con la educación, teniendo en cuenta la gratuidad, obligatoriedad, calidad y orientación del sistema educativo, a fin de que el Estado garantice, a través de las estrategias que se deban aplicar, el acceso a  la educación de todos los niños.
          Analizar la edad adecuada para la incorporación al mercado laboral de manera que no se aliente el abandono y tampoco que se estimule el trabajo clandestino, con las consecuencias que esto provoca  sobre la vida de los niños/as.
         Estas políticas de infancia deben estar relacionadas a las políticas de salud infantil y de empleo, ya que por ejemplo, evitar el uso de mano de obra barata infantil, redundaría en más puestos laborales para los adultos. Se deben promover acciones que lleven al cumplimiento de las legislaciones laborales existentes y una eficiente aplicación de sanciones para los que no cumplan las normas  establecidas sobre el trabajo infantil
         Como se dijo, son múltiples las cusas que alientan el trabajo infantil, y es la pobreza la más fuerte de ellas, pero  no sólo debe verse al trabajo infantil como una estrategia de sobrevivencia individual y familiar, debe tenerse en cuenta su  dimensión macro social y económica.
 La situación de abuso, explotación, violencia y riesgo, son los factores sobresalientes en la problemática social del trabajo. De alguna manera todos los miembros de la sociedad somos responsables de  esta situación. Sin duda,  es el Estado Nacional, Provincial y Municipal, a través de sus políticas, el que debe modificar los factores de riesgo que llevan al acrecentamiento de esta problemática. Pero cuando este no lo asume, ¿debemos quedarnos con la excusa de que a nosotros no nos corresponde?
¿Soy yo acoso guarda de mi hermano? Si, por supuesto que si, hasta que se cumpla la promesa  que está en el libro de Zacarías (8.5)  “Los niños y las niñas volverán a jugar en las calles de la ciudad…”                 
            *  Isaías 65:20  “Nunca mas habrá en ella niños que vivan pocos días,…”

                                                                            Graciela B. de Celis
   
             “El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensando todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad...
            El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación”

PUBLICADO EN LA REVISTA KAIROS

martes, 1 de marzo de 2011

Por cuatro esquinitas de nada.

Una herramienta para trabajar, reflexionar y repensar.
"Nunca se conoce realmente a una persona, hasta que uno no se calza sus zapatos y camina con ellos"
Por una iglesia INCLUSIVA.